Eugenia Turri de Guevara
Integrante de la Comisión de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas de Córdoba desde la detención de su hijo Raúl, preso político. La “Gringa” fue secuestrada el 11 de noviembre de 1976. Continúa desaparecida.
“Las compañeras recuerdan que en las visitas a la cárcel llevaba cigarrillos, abrigos y comida para todos los presos. Hacía grandes ollas de comida. Era ocurrente, desafiaba a los guardias cárceles. Tenía mucho carácter”.
Córdoba, 5 de junio de 2012
Mamá… Eugenia… “Gringa”: Me disculpo por el tiempo que pasó y siento como perdido; por haber comenzado tan tarde a buscar las respuestas al por qué, al dónde y al cómo sucedieron las cosas; al qué pasó hace 36 años.
El impulso que me llevó a buscar y encontrar a mi hermano, ese hijo al que vos diste en la vida y en cuya búsqueda más tarde perdiste la tuya, se apagó con su aparición y quedé paralizada.
Me encerré en el dolor de tu ausencia con el llanto ahogado en la garganta y en mi mente los recuerdos del pasado; quienes me quieren y conocen dicen “no era el momento para buscar, ahora es tu tiempo para hacerlo”.
Quizás tengan razón pero no me justifica. Mi conciencia y mi espíritu reclaman la verdad, exigen la paz de los justos.
Ya, al fin liberada de las ataduras del miedo he comenzado a cumplir mi “asignatura pendiente”.
Día tras día aparecen personas que te conocieron, que estuvieron a tu lado ese tiempo ignorado porque para protegerme siempre me mantuviste absolutamente al margen de la lucha; personas que te acompañaron en esa travesía por el espanto mientras golpeabas puertas que no se abrían. Soportando desprecios, burlas, cinismos, hipocresía. Defendiendo y protegiendo a esos seres que como vos luchaban con los fantasmas de un oscuro enemigo que devoraba a sus víctimas para luego arrojarlas a un infierno de tortura y pesadilla, lo hacías a sabiendas de que tarde o temprano vos pasarías por lo mismo y así fue…
El compromiso y el amor al otro; la defensa del más débil y del inocente caracterizaron tu vida y marcaron tu sino.
Siempre te he admirado madre mía, te llevaron sin poder escuchar de mi boca una sola palabra, tan pronto te arrancaron de mi lado!!
Tus nietos son receptores del amor y admiración que te guardo en mi alma. Ellos no te conocieron, saben que sos la más bonita estrella en el cielo, la que siempre los ilumina, los acompaña y los protege como hiciste con todos los jóvenes y compañeros de lucha que amaste y defendiste.
Ellos y yo te decimos “gracias, mamá”. Te amo!!!
Texto y foto: su hija Eugenia Guevara.
Historia de vida de Eugenia en el PresentesWeb
Silvia Salamone, comparte sus recuerdos sobre la Gringa: “Me impresionó su buen humor, su risa permanente con todos. Yo tenía referencias de ella por mi hermana, en cuanto a su solidaridad en su casa para recibir a todos. Siempre dispuesta a albergar. (…) De la "gringa" me queda su risa, su comida, sus mimos de mamá en un momento muy duro. Sólo espero que un día puedan encontrarse sus restos. Llevar una flor. Y decirle un gracias por todo lo que diste.”