Inés y Raúl Nadra

Ambos participaban en la Comisión de Familiares, el lugar que los albergó para la lucha. Su hijo Jorge Raúl Nadra fue secuestrado la madrugada del 3 de julio de 1976, desde su casa en barrio Poeta Lugones, en presencia de su madre.

"Hay que salir aunque no te haya tocado a vos"

Inés y Raúl Nadra Los recordamos como lo que fueron, dos personas comunes, que ante el dolor no se rindieron, que supieron unirse con quienes padecían el mismo sufrimiento.

Con la convicción y la perseverancia de los seres justos, fueron marcando un camino colectivo ejemplar. Sus lágrimas, a veces públicas y otras no tanto nacieron desde lo más entrañable de su ser, y al juntarse con las de muchos más se convirtieron en fuerza irrefrenable, en grito ensordecedor, en solidaridad, en ternura, en compañerismo, en organización, pero fundamentalmente en amor. Un amor sin límites, en el que cabían más hijos, hermanos, padres y madres, que no necesitaban tener la misma sangre para sentir que lo eran. Un amor en el que al abrazar a un compañero liberado era como abrazar a Jorge. La alegría o la tristeza no eran individuales. Y así fue que aprendiendo, nos enseñaron y enseñando, aprendieron que lo que le pasaba a uno, nos pasaba a todos.

A todas las viejas y viejos, a los que no están y a los que sí, gracias por habernos permitido andar siempre a la par.

Foto y Texto: Patricia Bertolami y Osvaldo Nadra, Familia de Inés y Raúl