María del Carmen Ovando de Burgos
Integrante de Madres de Plaza de Mayo Jujuy pero con mucha vinculación con Familiares Córdoba. Su hijo Daniel Burgos Ovando fue secuestrado el 24 de agosto de 1976 cuando llegaba a su casa en barrio Los Granados en Córdoba capital.
“Con tanta riqueza de nuestro suelo, no debería haber nada de pobreza”
María del Carmen soñaste una vida luminosa y encontraste un compañero exacto
Regalaste hijos al mundo y trasmitiendo tus sueños educaste
Honradez, seres para bien, buenas personas, justos, libres y de trabajo
En tu lucha vital sembraste todas las posibilidades de un arco iris y esparciste toda la alegría de sólo ser y vivir en consecuencia
Cada recuerdo hoy te domina: los viajes a caballo acompañando a tu compañero, el maestro que también creía que el conocimiento era la llave de la libertad, con tus hijos, el mayor, Eduardo, con el padre, el segundo, Daniel, en el vientre de la madre, “haciendo patria” junto con los padres, que en el norte, en la puna, iban a enseñar en la escuelita rancho de El Moreno, detrás del Chañi, con el frío de las máximas alturas, en las más alejadas de los pueblos, o en Palma Sola, hacia la yunga, en el calor de un rancho de madera donde anidaba la muerte en la vinchuca
Inseparables, María del Carmen y Joaquín, en la lucha por la vida, inculcaban en sus seis hijos fortaleza, sensibilidad y solidaridad hacia los más despojados y sueños, sueños de libertad
“Con tanta riqueza de nuestro suelo, no debería haber nada de pobreza”
Por eso, cuando la maldad en dictadura arrebató a Daniel, la búsqueda fue desesperada, hacia todas las posibilidades, la incertidumbre hizo estragos en la familia y la unión de los padres fue efectiva: María del Carmen decía Joaquín escribía, ninguno de los dos dejaba su lugar de batalla: había que recuperar a Daniel
María del Carmen se contactó con las Madres de Plaza de Mayo y fue cuantas veces hizo falta, junto a Joaquín recibieron a todos los organismos que vinieron a Jujuy y formaron parte del organismo creado en la provincia
Perdió a su compañero de toda la vida y siente su falta
Hoy todavía clama justicia y libertad
MADRE
Madre que a los 18 años empezó a parir sus seis hijos.
Hoy con 86 años, con su andador y con muy poca vista, quiere correr al encuentro del hijo perdido ya hace 35 años, y quiere verlo y necesita olerlo y tocarlo y darle un abrazo y sentir su beso en la frente asombrada de batallas de vida.
Pero está huérfana de ese hijo.
Entrecierra sus ojos para soñarse en otro mundo de encuentros permanentes.
¿Cómo evadir la realidad?
Su fortaleza antigua quedó limitada a leves movimientos acompasando bailecitos y carnavales de su tierra jujeña o quizá lanzando al viento su voz muy afinada tarareando canciones recordantes.
Madre se interesa de sus otros retoños, pero cuando los encuentra, quiere reunirlos a todos a su alrededor como si su hijo perdido aun estuviera al alcance de la mano.
Quiere y nos hace saber de su necesidad de volverlo a su vida y nos pide ayuda para encontrarlo aún en el fondo de la desaparición.
¿Cómo decirle que eso es imposible?
Madre esperará hasta el fin de sus días, presta a acariciar esos cabellos y acunarlo con su voz de arrullo.
Madre esperará hasta el fin…
Texto y Foto: Mario Burgos