Rosa Kogan

Fue del grupo de las primeras madres que se organizaron y se incorporó a Familiares luego de que su hijo, Hugo Alberto Kogan Garber, fuera secuestrado la madrugada del 22 de septiembre de 1976.

Le gustaba mucho leer los clásicos rusos Dostoievsky, Tolstoi y novelas. El libro Confieso que he vivido de Neruda lo leyó varias veces.

También le gustaba la música clásica, los valses. El tango, Julio Sosa. El folklore, Mercedes Sosa, Victor Heredia.

Cocinaba muy bien, comida judía de la Europa Central, tortas, strudel, pastas. Le encantaba cocinar para nosotros y para la gente amiga que la visitaba.

Era muy sociable. Charlaba mucho con los vecinos, los comerciantes del barrio, el cartero, etc. Los concientizaba de todo lo que estaba pasando en el país.

Fue del grupo de las primeras madres que se organizaron, disfrutaba mucho las reuniones, y hacía reír a las compañeras para levantarles el ánimo.

Era muy valiente (o no consciente de los riesgos del momento) y no respetaba mucho las cuestiones de protocolo y ceremonial, las compañeras tenían que ponerle límites porque era muy irreverente y capaz de decir cualquier cosa aunque estuvieran con algún personaje importante, luego se divertían mucho recordando esas anécdotas.

Generó un vínculo muy fuerte con cada una de las mujeres de la comisión y con sus familiares. Le gustaba visitarlas y se involucraba e interesaba por las cuestiones personales de toda la familia. Era muy solidaria y generosa.

En la mesa que ponían en la peatonal para denunciar lo que pasaba se aguantaba en silencio a la gente que las insultaba o le decían algo en contra y lo que más le molestaba eran los que pasaban indiferentes.

Iba a visitar a los presos políticos, les llevaba cosas ricas y siempre trataba de hacerlos reír y darles ánimo.

Su participación en la lucha cambió radicalmente su vida cotidiana. Comenzó a hacer una serie de actividades fuera de su casa, reuniones, actividades, marchas, viajes. Pasó a ser la actividad principal y la razón de ser de su vida. Siempre estaba dispuesta y lo hacía con mucho entusiasmo.

Relatos de su hijo Sergio y hermana.