Verónica Maero

Empezó a ir a la Plaza todos los jueves a encontrarse con otras madres que estaban en la búsqueda de sus hijos luego de que su hija Mabel fuera secuestrada el 10 de julio de 1978.

Para mi hija Mabel

Recuerdo aquella tarde

Cuando te marchaste

Vi tristeza en tus ojos

Cargados de dolor

Ni lágrimas de angustia

de infinita tristeza

tal vez ya presentías

que no ibas a volver

Van pasando las horas

Las noches y los días

Te espero y no regresas

Yo te sigo esperando

Porque en las noches serenas

Te busco en las estrellas

A ver si en una de ellas

Te fuiste a pasear

Poema: Verónica Maero

Foto: Archivo Provincial de la Memoria