Feria Memorias Vivas. ¡Hoy más que nunca!

El sábado 25 de octubre se realizó una nueva edición de la Feria. Este espacio de encuentro propuso un recorrido por diversas intervenciones artísticas experimentales y colectivas donde la memoria se hace cuerpo, gesto y comunidad.

A lo largo del año y en un proceso que se fue articulando entre el aula y el espacio para la memoria, se fueron tejiendo las producciones artísticas colectivas de más de cien estudiantes de la Facultad de Artes en el marco del plan de curricularización de la extensión en artes de la cátedra Plástica Experimental junto con la Secretaría de Extensión, el Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos La Perla y la Subsecretaría de Cultura de la SEU, UNC.

Estudiantes, docentes y trabajadorxs de sitios de memoria proponen diversas formas colectivas de pensar la memoria histórica, los derechos humanos y los desafíos contemporáneos. Lo hacen en un contexto vital y conmovedor, donde las calles se llenan nuevamente de cuerpos que defienden la universidad pública, la salud, el trabajo digno y la dignidad de los más vulnerados.

Todo esto acontece mientras el territorio sigue hablando: a pocos días de haberse encontrado restos humanos en los campos militares colindantes al ex CCDTyE, tras más de veinte años de búsquedas incansables. La tierra sigue diciendo lo que otros intentaron silenciar.

Las obras que conforman esta feria —esculturas habitables, dispositivos sonoros, instalaciones, performances y acciones colectivas— trazan un mapa sensible donde la memoria se encarna en la materia, en el sonido, en la luz y en el gesto. Desde la ternura como forma de resistencia, los silencios como memoria activa, las miradas que alumbran lo olvidado, los refugios que se tejen en común, hasta los juegos que reconstruyen lo roto, cada intervención convoca a una experiencia de encuentro y reflexión compartida.

El arte, en este territorio, no se limita a representar el pasado: lo reactiva, lo transforma, lo devuelve al presente como pregunta abierta. En este gesto, se afirma una vez más que la memoria no pertenece sólo a la historia, sino al porvenir.

El ejercicio de la memoria se vuelve urgente, no como repetición, sino como práctica viva de imaginación política.

En cada obra, en cada gesto, en cada encuentro, se reactiva la posibilidad de decir, recordar y volver a mirar lo que algunos prefieren olvidar.

“Hoy más que nunca” es una afirmación y una advertencia. En tiempos de discursos que buscan reescribir el pasado, de indiferencias que erosionan los pactos colectivos y de nostalgias autoritarias que amenazan lo común, el ejercicio de la memoria se vuelve urgente. No como repetición, sino como práctica viva de imaginación política. En cada obra, en cada gesto, en cada encuentro, se reactiva la posibilidad de decir, recordar y volver a mirar lo que algunos prefieren olvidar.

La memoria no es un archivo cerrado, sino una forma de presencia que resiste la amnesia, el miedo y el desencanto. Hoy más que nunca, recordar es un acto de cuidado, una tarea ética, una forma de ternura activa frente a la violencia y el olvido.

Camino a cumplirse cincuenta años del último golpe cívico-militar, les invitamos a pensar el arte como herramienta de transformación y resistencia, capaz de reabrir preguntas sobre nuestra relación con la historia, el presente y los horizontes de lo democrático.