Hallazgos para volver a nombrar
Primeras identificaciones de los restos recuperados recientemente en los campos del Ejército.
En cada resto identificado se nombra una vida, se reabre una historia, se reconstruye una trama y se afirma una vez más que incluso frente al horror hay gestos colectivos que insisten en hacer lugar a la verdad y a la dignidad.
Mariano Luis, hijo de Mario Alberto Nivoli
El pasado 18 de marzo el Juzgado Federal nº3 a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja dió a conocer la identificación de restos de personas desaparecidas que se encontraron en la zona de la Loma del Torito, distante a unos 4km del Ex Centro Clandestino La Perla. Allí el Equipo Argentino de Antropología Forense, con la colaboración del Departamento de Geología de la Universidad de Río Cuarto y del Servicio de Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba, realizaron excavaciones entre septiembre y noviembre de 2025.
Como resultado del análisis de ADN de los restos hallados, se logró la identificación de restos pertenecientes a Carlos Alberto D´Ambra Villares, José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos Canton, Mario Alberto Nivoli Gauchat, Alejandro Monjeau López, Ramiro Sergio Bustillo Rubio, Oscar Omar Reyes de Paniconi, Eduardo Valverde Suárez, Sergio Julio Tissera Pizzi, Elsa Mónica O´Kelly Pardo, Adriana Carranza Gamberale o Cecilia Carranza Gamberale (al tratarse de mellizas no es posible distinguir a cuál de ellas corresponde ya que comparten el mismo código genético) y de otra persona cuya identidad no se dió a conocer hasta el momento, ya que sus familiares pidieron reserva.
Además, entre las evidencias encontradas se conoció el hallazgo de una medalla que Jorge Omar Cazorla tenía cuando fue secuestrado y asesinado el 10 de junio de 1976. El cuerpo de Jorge fue visto por última vez por su esposa Graciela Geuna, luego de que fuera asesinado y llevado al Centro Clandestino La Perla. Graciela, sobreviviente y querellante en la causa, reconoció en el informe forense la medalla grabada que le entregó a su esposo y que éste tenía cuando fue asesinado, lo que indica que el cuerpo de Jorge, quién aún permanece desaparecido, habría sido llevado a este lugar.
Mojones en la búsqueda
Estos hallazgos e identificaciones confirman la existencia de fosas comunes en los campos del Ejército, dentro de la actual Reserva Natural de la Defensa La Calera, tal como lo denunciaron testigos, sobrevivientes y familiares de las víctimas, aún en plena dictadura.
En 1984 Piero Di Monte, Graciela Geuna, Liliana Callizo y Teresa Meschiatti, sobrevivientes del Centro Clandestino La Perla presentan una denuncia conjunta incorporando un croquis con uno de los posibles lugares de enterramiento a partir de los datos que recogieron por dichos de los genocidas.
José Julián Solanille, baqueano de la zona recordaba ya en tiempos de la CONADEP cómo los campos del Tercer Cuerpo estaban llenos de pozos con cadáveres, lo que fue confirmado por otros testimonios colectados en la causa.
Desde 2004 el EAAF trabaja en la búsqueda de lugares donde se realizaron enterramientos clandestinos dentro de la actual reserva militar, que posee más de 11.000 hectáreas de extensión.
En 2014 gracias al testimonio de Andrés Quiroga pudieron identificarse los restos de Lila Rosa Gómez, Luis Agustín Santillán, Ricardo Enrique Saibene, Alfredo Felipe Sinópoli en los viejos hornos de cal cercanos a La Ochoa.
En campañas anteriores de búsqueda se habían explorado zonas cercanas al lugar de los recientes hallazgos, pero sin resultados positivos. En esta oportunidad la investigación previa al trabajo en terreno, en particular los resultados del análisis geológico realizado por Guillermo Sacripanti mediante la comparación de fotografías aéreas y la incorporación de nuevas imágenes para realizar estos estudios, son los que permitieron ajustar la hipótesis de búsqueda y por fin comenzar a encontrar evidencias contundentes en relación a los enterramientos masivos de personas detenidas-desaparecidas posteriores a marzo de 1976.
El intento de borrarlos para siempre
(...) si ellos estaban "haciendo patria" ¿porque tuvieron que esconder lo que hicieron? eso lo duplica al crimen, que sigue multiplicado...mis tias vivieron solo 18 años pero nosotros 50 años en pausa (…)
Fernanda Sanmartino, sobrina de las mellizas Carranza
En relación a los resultados de esta última campaña de trabajo en los campos del Ejército, el Equipo Argentino de Antropología Forense señaló que “los huesos se encontraban dispersos y desarticulados en un sedimento de relleno compuesto por tierra removida”. Al igual que ocurrió con los restos hallados en los Hornos de La Ochoa en 2014, en la Loma del Torito no se encontraron prácticamente piezas óseas completas, sino restos parciales y mezclados, lo que indica que luego de asesinar a las personas que mantenían cautivas y de inhumar sus cuerpos en lugares ocultos, se realizaron posteriormente tareas destinadas a borrar evidencias y ocultar los cuerpos con la finalidad de que no pudieran ser jamás encontrados.
Al respecto, los peritos informaron que en los perfiles del suelo en la zona donde se trabajó “se observa que hubo modificaciones producidas por maquinaria pesada”, pudiendo reconocer marcas de retroexcavadoras, posiblemente correspondientes a 1979 cuando se habrían desarrollado acciones de “limpieza” vinculadas a la visita al país de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Esta hipótesis de remoción de las fosas de enterramiento, ya fue planteada en el juicio a las Juntas por el capitán retirado del Ejército Ernesto Facundo Urien, quien entre 1978 y 79 prestó servicios en el Liceo Militar General Paz. Urien declaró que hubo militares que fueron llevados a desenterrar cuerpos en La Perla usando máquinas excavadoras, con la finalidad de trasladarlos a otro lugar en tambores. Lo que fue confirmado en su declaración en el marco de la Megacausa "Menedez III".
En el mismo sentido en el marco de causas por delitos de lesa humanidad, el ex teniente coronel Bruno Laborda aseguró que; en 1979, al enterarse Menéndez de la visita a Argentina de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ordenó desenterrar los cuerpos de los prisioneros que habían sido fusilados e inhumados en los campos de La Perla, y que usando palas mecánicas, se desenterraban y colocaban en tachos de 200 litros con cal viva para ser luego trasladados a las salinas riojanas.
Así, los hallazgos confirman la sistematicidad del plan de ocultamiento de cuerpos, evidenciando que hubo remoción del terreno como señalaron distintos testimonios, lo que explica que los restos encontrados sean pequeñas piezas óseas y restos parciales y mezclados, que pudieron ser recuperados gracias a la aplicación de técnicas de zarandeo de la tierra en el sector delimitado previamente.
Lo que hemos podido observar y describir en el campo en las últimas excavaciones permite corroborar la hipótesis de remoción de las fosas …se trata de restos hallados en forma fragmentada, aislada, mezclada, y no de fosas con huesos completos y articulados. Esto es prueba material, esto es prueba de que esa “limpieza” existió…aún se investiga dónde habrían sido llevados esos restos..estamos trabajando fuertemente en esta línea en el marco de la causa para poder focalizar la búsqueda en esos posibles lugares de destino, empleando todas las herramientas técnicas o científicas que nos permitan aproximarnos a esos sitios (… ).
Silvana Turner - EAAF - Conferencia de prensa 18/3/2026.
Para volver a nombrar
Los restos que pudieron identificarse hasta el momento corresponden a personas que fueron secuestradas y asesinadas en distintas fechas, entre marzo de 1976 y fines de 1977, la mayor parte de las cuales fueron vistas cautivas en La Perla antes de ser sacadas del Centro Clandestino para ser asesinadas en los campos de la Guarnición Militar, como fue acreditado en la “Megacausa Menéndez III” donde se juzgaron los delitos cometidos contra 8 de las 12 víctimas ahora identificadas mediante análisis de ADN (Carlos Alberto D´Ambra, José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos, Mario Alberto Nivoli, Alejandro Monjeau, Ramiro Sergio Bustillo, Oscar Omar Reyes, Eduardo Valverde). Mientras que los casos de Sergio Julio Tissera, Mónica O´Kelly, y las mellizas Adriana y Cecilia Carranza aún no llegaron a juicio oral.
En algunos casos, como los de Oscar Omar Reyes, Ramiro Sergio Bustillo y José Nicolás Brizuela, las pruebas testimoniales han permitido reconstruir que estos compañeros fueron sacados de la cuadra de La Perla en un mismo “traslado” (como lo llamaban los genocidas) junto a otros dos secuestrados, aproximadamente en noviembre de 1977. Sin embargo, en otros casos no conocíamos el destino de estas personas luego del secuestro, como sucedió con Mónica O´Kelly, arrancada de su casa en barrio San Vicente el 21 de abril de 1976.
Al recorrer las historias de estas vidas, de estudiantes, profesionales, trabajadores, militantes peronistas, gremialistas, comunistas, de la izquierda revolucionaria, podemos acercarnos a la memoria de estas personas que se comprometieron con su pueblo, buscando terminar con la injusticia y que el plan genocida intentó borrar para siempre.
50 años después ha sido centralmente la memoria de las víctimas, los sobrevivientes, familiares y compañeros, la que ha permitido reconstruir lo que conocemos sobre el destino de los desaparecidos. Sin embargo sabemos que en La Perla los genocidas elaboraban detallados informes y diariamente actualizaban el listado de personas que mantenían cautivas o asesinaban, lo que se informaba todos los días a sus superiores, tal como se ha acreditado en diversas causas judiciales. Esta información, al igual que la del destino final de los desaparecidos, continúa en manos de los responsables y ejecutores del genocidio, quienes siguen perpetuando la desaparición-forzada y negando la verdad. Por eso seguimos exigiendo que nos digan ¿Quiénes son?¿Qué hicieron con ellos?¿Dónde los tienen?
Más allá de lo que estos hallazgos e identificaciones alumbran en términos de investigación y juzgamiento, lo central es que permiten comenzar a cerrar el ciclo de crueldad y horror que implica la desaparición forzada de personas, permitiendo a los familiares hacer el duelo, y reparar en alguna medida el tejido familiar y social. Para que Córdoba deje de ser una sociedad con cuerpos insepultos, como señalaron los familiares que se constituyeron en querellantes en la causa el año pasado cuya participación ha permitido dar un impulso fundamental a la búsqueda.
(...) este es el comienzo de muchas identidades y muchos abrazos que nos vamos a poder dar (…)
Hipólito Atilio, hijo de Eduardo Valverde
La búsqueda continúa en Loma del torito
El análisis de los hallazgos y el procesamiento en el laboratorio de los restos obtenidos, con la finalidad de poder realizar la comparación genética con el banco de muestras, continúan mientras que las tareas de excavación en la Loma del Torito se retoman el lunes 4 de mayo, luego del receso debido a la temporada de lluvias. Según informaron desde el Equipo Argentino de Antropología Forense en esta segunda etapa, que se extenderá hasta fines de septiembre, el trabajo estará destinado a completar las excavaciones arqueológicas en el área de los hallazgos dentro de la Reserva Natural de la Defensa La Calera. Aún queda mucho por recorrer.
Seguiremos buscando para que sigan apareciendo, para que se multipliquen las identificaciones y las familias puedan por fin duelar a sus seres queridos, poniendo fin a tantas décadas de incertidumbre. Seguiremos con el orgullo de mantener vivo el legado de aquellos que con su peregrinar nos enseñaron la dignidad de levantar la memoria de las y los desaparecidos, para seguir buscando verdad, justicia y reparación.
mi abuela y mi tía dieron la muestra de adn como una semilla de esperanza para lograr encontrar a mi papá, darle una identidad, la paz que merece como persona y no como alguien que no está, porque si estuvo, si está, fue una persona. Quiero decirles a quienes no han podido con el dolor que se animen, que busquen, porque esa persona se merece ser alguien hoy, se merece que lo conozcan y darle un lugar en este mundo (…)
Elizabeth, hija de Raúl Oscar Ceballos
Tu participación es importante
➔ Si tenés información que pueda facilitar la búsqueda tu aporte es fundamental.
➔ Si sos familiar de una persona desaparecida entre 1974 y 1983, te invitamos a aportar una muestra de ADN para el banco de datos genéticos. Contar con estas muestras es lo que hace posible la identificación de los restos.
COMUNICATE CON:
La Secretaría de Derechos Humanos, Trata y Género del Juzgado Federal N°3, al teléfono 4334772 de 7:30 a 13:30 horas.
La Campaña de identificación del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) al 0800 345 3236 (de 9 a 16 hs), al Instagram @EAAFoficial o escribí a iniciativa@eaaf.org