Memorias en fecha / El Navarrazo

¿Por qué es importante recordar “El Navarrazo”?

El 28 de febrero de 1974, el entonces Jefe de la Policía Antonio Navarro, encabezó un golpe de Estado policial que depuso de sus funciones al gobernador y al vicegobernador, inaugurando una etapa de brutal persecución contra sectores movilizados de la sociedad civil. Este hecho es conocido como “El Navarrazo”.

Desde el "Navarrazo", la represión llegó a niveles de crueldad inéditos. El Departamento de Informaciones de la Policía de la Provincia de Córdoba (D2) se convirtió en el epicentro de la vigilancia y persecución a personas y organizaciones consideradas “peligrosas” por su activismo político y social. Luego del Navarrazo, en Córdoba se inauguró una etapa conocida como de “Terror Negro”. Las personas fueron encarceladas y en muchos casos, a través del libro: “Registro de Extremistas”, quedaron asentadas en un documento estatal quienes eran consideradas “subversivas”, perfeccionando una maquinaria de vigilancia y producción de información para futuros secuestros y encarcelamientos. Sumado a esto, a partir de 1974, cientos de personas fueron asesinadas y sus cuerpos aparecieron distribuidos en distintos puntos de la ciudad y la provincia, con el objetivo principal de expandir temor en toda la sociedad.

Desde el 28 de febrero de 1974, comenzó a avanzar un nuevo modo de régimen estatal. ¿Sabés quién fue el gobernador destituido?

En el Museo de Sitio del Archivo Provincial de la Memoria son visibles las huellas del Navarrazo. Numerosos testimonios de quienes estuvieron detenidos ilegalmente a partir del 28 de febrero de 1974, recuerdan haber sido fotografiados y haber sufrido torturas en el lugar donde funcionaba la cocina del D2.

Del mismo modo, actualmente, el Archivo Provincial de la Memoria resguarda el libro “Registro de Extremistas”, al igual que copiosos documentos en distintos fondos que dan cuenta de este período.

Hoy, a más de 50 años del Navarrazo, esta sala nos invita a mirar, a detenernos en cada detalle que interpela y genera nuevas memorias. Memorias que cuestionan sentidos comunes, que indagan sobre la represión, pero también sobre su contrapartida: la lucha y la resistencia. Memorias que generan diálogos, preguntas e incomodidades, que dan cuenta que hacer memoria es una acción anclada en un presente con sus disputas, conflictos y continuidades que el mismo sitio de memoria denuncia. Un sitio de memoria que no sólo trabaja con “elementos del pasado” sino que retoma debates y luchas del presente, entendiendo siempre que somos sujetos políticos e históricos. Pensarnos desde la pedagogía de la memoria implica tender esos puentes entre el pasado y el presente que permiten problematizar el hoy y pensar el futuro como algo nuevo.