Restitución de legajos a estudiantes y graduados/as de Ciencias Económicas desaparecidos/das

El miércoles 3 de junio 2026 se realizó el acto de entrega de legajos reparados de estudiantes, docentes, no docentes, graduadas y graduados de la UNC.

Reparar legajos de estudiantes y graduados víctimas del Terrorismo de estado, a 50 años de la última dictadura cívico-militar, además de ser un reconocimiento institucional y estatal es una herramienta pedagógica para producir sentidos en la producción de conocimiento y en espacios de formación.

El miércoles 3 de junio se realizó el acto de entrega de legajos reparados en la Facultad de Ciencias Económicas. Es la cuarta entrega que se realiza en el marco del proyecto de reparación aprobado en junio de 2021 por el Honorable Consejo Superior de la UNC, el cual establece la restitución de los legajos de estudiantes, docentes, no docentes, graduadas y graduados de la UNC, que fueron víctimas del Terrorismo de Estado dejando constancia en dichos legajos de los reales motivos que determinaron la interrupción del desempeño laboral o estudiantil de todos aquellos que fueron víctimas de la última dictadura cívico-militar. La iniciativa fue impulsada de manera conjunta entre el Observatorio de Derechos Humanos, cargo de Guadalupe Mías, la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNC y el Archivo Provincial de la Memoria. La primera de ellas se realizó en la Escuela Manuela Belgrano en el marco de "Noche de los Lápices" donde fueron restituidos 26 legajos. Luego se repararon 11 legajos de Ciencias Sociales y la última fue en abril de este año con 70 reparaciones en Facultad de Filosofía y Humanidades.

El acto contó con la presencia de familiares y amigos de cada una de las víctimas quienes recibieron las carpetas con su respectiva documentación. En el caso de José Luis Goyochea, una de la víctimas cuyos restos fueron encontrados e identificados en los hallazgos en la Loma del Torito, en predios del Ejército próximos al ex Centro Clandestino de Detención "La Perla", por la causa “Enterramientos Clandestinos”, su familia convocó a recibir la documentación a la cooperativa de trabajo Robi Santucho que trabaja con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en las tareas de en las excavaciones.

Entre las autoridades universitarias, provinciales y municipales presentes tomaron la palabra la Vicerrectora Mariela Marchisio quién reflexionó sobre el trabajo arqueológico de búsqueda de pedacitos que implica la desaparición. El rector Jhon Boretto si bien no pudo estar presente dejó sus palabras a través de un video. Ambos subrayan la importancia de estas actividades y el compromiso de continuar con éstos procesos. Por su parte María Cristina directora del Archivo Provincial de la Memoria, quién nos invita a pensar desde el presente estas reparaciones:

“En estos 50 años del golpe que estamos viviendo en Córdoba, de qué están compuestas las memorias? de qué la identidad? ¿De qué está hecho un cuerpo o lo que llamamos el cuerpo social?. El terrorismo de estado y su crueldad extrema intentó la desaparición en todas sus dimensiones: las físicas pero también las simbólicas con el miedo y el silencio (basta de ejemplo la desaparición, la tortura, el asesinato, el ocultamiento de los cuerpos y el reocultamiento)". Finalmente María hizo alusión a la fecha en la que estaba transcurriendo el acto y desde la perspectiva de pensar las memorias desde el presente y para el futuro, finalizó expresando que “jamás podremos pensar un NUNCA MÁS si hoy no nos hacemos cuerpo social del NI UNA MENOS”

El decano de Ciencias económicas Ricardo Descalzi expresó la importancia de que el recuerdo de esos compañeros quede entre nosotros y el instrumento legal que deja constancia de su condición de víctima, y de conservar esos legajos reparados.

Restituir un documento a familiares de las víctimas que sufrieron en manos del Estado es otra forma de construir memorias presentes para que “Nunca Más” las instituciones estatales estén al servicio del silencio, el despojo, la tortura, la desaparición y el asesinato

Una de las tareas que se rescatan de estas articulaciones institucionales es lograr la construcción de un listado unificado sobre las personas víctimas de la última dictadura, algo que no es menor cuando hablamos de una temática que se caracteriza por tener listas en construcción como consecuencia del terrorismo de estado y el plan sistemático de ocultamiento y negación tanto de las víctimas como a sus familias. Es desde ahí que cada pliego de esas identidades se vuelve inmensa.

En este proceso de Memoria y búsqueda de Verdad, conocimos que:

Andrés Lucio Ariza Pérez, Amanda Lidia Assadourian Margarian, Pastor Omar Bobbio Baissac, Daniel Hugo Carignano Rasino, Andrés Lucio Ariza Pérez, Enrique Oscar Carreño Flores, Raúl Alberto Castellano Bartel, Tomás Carmen Di Toffino Martínez, Miguel Ángel Díaz Vizcay, José Honorio Fernández Pérez, Carlos Alberto Fessia Soldano, Elda María Fransicetti Martoglio, Alfredo Gargaro Rucci, Rodolfo Goldín Rabinsky, Marta Juana Gónzalez Luna de Baronetto, Ángel Gustavo Jaeggi Díaz, Roberto Francisco Lanuscou Cavagliano, Juan José Laso Martínez, Raúl Osvaldo Levín Beceda, Marta Teresita Lizárraga Freddolino, Eduardo Luis Manghesi Mujica, Luis Alberto Márquez Vilches, María Cristina Mongiano, Rubén Hugo Motta Espeche, Alfredo Fernando Ochoa Gómez, Daniel Francisco Orozco Martínez, Víctor Hugo Paciaroni Pacher, Silvina Mónica Parodi Torres, Aída Alicia Pastarini Cornella, Santiago Alberto Pereyra Catán, José María Francisco Mariano Pujadas Badell, Ricardo Armando Ruffa Regazzoni, Alfredo Saavedra Alfaro, Eduardo José Schiavoni, Pablo Hipólito Schmucler Rosemberg, Daniel Antonio Síntora Maglione, Hernán Lindor Torres Ardiles, Juan José Varas Aciar, Ricardo Horacio Veleda Segurado, Miguel Ángel Ernesto Arias Cuello, Miguel Ángel Ceballos Barrionuevo, Alicia Esther Heredia Maldonado, Horacio Francisco Heredia Nievas, Juan Carlos Yabbur Baldovi, habían pasado, con diversas trayectorias, por la facultad.

“El legajo de una persona cuya identidad se pretende desaparecer se transforma en un testimonio del recorrido de la vida de una persona, una vida inscripta en la materialidad de un registro” así lo expresa el informe producido desde la articulación de las instituciones intervinientes que acompaña el material que es entregado a las familias y amplia el contexto de trabajo. Informe FCE

“Recuerdo cuando encontramos el legajo de Silvina Parodi y nos juntamos con Sonia que nos dijo que no tenía esa foto de Silvina, y reconoció su letra en las fichas de matriculación” relató conmovida Virginia Pincin miembro de la Comisión de la Memoria de Cs. Económicas.

Sobre el proceso de reparación en la Facultad de Ciencias Económicas

Facundo Quiroga y Virgini Pincin, miembros de la Comisión de Memoria de la nombrada facultad dieron cuenta del proceso que se fue dando la facultad desde una perspectiva de Archivos y DDHH.

“En 2012 llegó un expediente en soporte papel con broches mariposa en el que el Archivo Provincial de la Memoria solicitaba buscar legajos de 33 personas desaparecidas. En ese momento solicité sumarme a esa búsqueda y allí se formó la comisión”, relata Virginia. Y agrega que sin saber nada de Archivos comenzó a investigar con la dificultad de no saber lo que se buscaba. Un derrotero puntilloso de búsqueda que comenzó con la creación de una Comisión de Memoria, la construcción de un primer listado y en la localización de documentación. Luego, en septiembre de 2022 se sumó el observatorio y ahí la búsqueda tomó una dimensión más profesional explica Virginia, quien se refiere a los Archivos citando a Pierre Nora, reconocido historiador francés cuyos trabajos de memoria, identidad y archivos han sido imprescindibles para pensar los trabajos y procesos de memorias en Argentina.

El año 2024 fue clave en el trabajo de búsqueda porque supuso una redefinición del modo en que veníamos trabajando: pasamos de examinar libros de estados generales (donde teníamos varios obstáculos: desde las personas desaparecidas sin número de legajo, hasta personas que figuraban con un número con el que luego aparecía otra persona o que simplemente no pudimos localizar), al relevo pormenorizado e integral del Archivo. Es decir que, como criterio de búsqueda, el equipo de trabajo decidió realizar un “barrido de campo” de la totalidad del material existente en la sala. Agotada esta instancia, entonces, nos dispusimos a revisar documento por documento, una tarea que parecía maratónica pero que, al mismo tiempo, nos permitió determinar de forma exhaustiva si existía o no físicamente el legajo de las personas de nuestro listado. (Ver informe)

La tarea del equipo de reparación no fue sencilla. Sin embargo, frente a un Archivo con gran contenido documental, junto a un equipo de trabajo que fue formándose y formándose a lo largo de casi cuatro años, hemos sostenido esfuerzo ininterrumpido de trabajo con un equipo conformado en distintas etapas– por las siguientes personas: Ana María Roqué y Nuria Cortés (AGH-UNC), Paula Torres, Laura Judith Sánchez, Guadalupe Mías, Atila Astudillo, Virginia Carranza, Mariela Contreras y Marina Guida (Observatorio de Derechos Humanos, SEU-UNC), María Eleonora Cristina, Victoria Chabrando, Tatiana Alvarez y Judith Maniloff (Archivo Provincial de la Memoria), y un grupo de estudiantes voluntarios y voluntarias de la Escuela de Archivología (FFyH-UNC), del que participaron Luciana Paredes, Ana Galván, Liliana Matassini, Viviana Barrionuevo, Mercedes Lamas, Diego Lezana, Mónica Johana López y Elizabeth Anagua, e Inés Abdala y Mariela Contreras, como docentes coordinadoras.